Gervasio Sánchez inaugura la exposición «Activistas por la vida»

En el Port de Tarragona, del 16 de septiembre al 9 de enero de 2022

 

La asociación Entrepueblos inaugura “Activistas por la vida”, del fotoperiodista Gervasio Sánchez, una exposición sobre activistas de derechos humanos y ambientales amenazados de muerte en Centroamérica
1_ Rosalina Domínguez (Río Blanco, Cortés). “No entienden que no sentimos amor por el dinero”
2_ Ismael Moreno Coto, «Padre Melo» (El Progreso, Yoro). “Mis críticas constantes me han puesto en la mira de los asesinos”
3_ Marcela Chacach (Los Pajoques, Guatemala). «La cementera compró la voluntad de algunos dirigentes comunitarios»
La muestra fotográfica, que se podrá visitar del 16 de septiembre al 9 de enero de 2022 en el Tinglado 2 del Moll de Costa del Port de Tarragona, recoge el testimonio de 40 activistas de Honduras y Guatemala que luchan por la defensa de la naturaleza y de los derechos humanos.

A través de fotografías, textos y videoentrevistas, “Activistas por la vida” explica la historia de hombres y mujeres que viven amenazados de muerte por la defensa que hacen de su territorio y su naturaleza, de los derechos de las mujeres y de las libertades ciudadanas. Esta defensa entra en conflicto con los intereses de grandes empresas o grupos transnacionales que operan con impunidad para la extracción de los recursos naturales y las materias primas —sobre todo de minería, hidroeléctricas y de monocultivos— en Honduras y Guatemala, dos de los países más violentos del mundo.

Como novedad, la exposición acaba de estrenar www.activistasporlavida.org, una web que recoge todos los testimonios -voz y foto- de la exposición de Gervasio Sánchez, aportando información extra del contexto con el objetivo de visibilizar la criminalización que sufren los activistas en el territorio.

Además, la editorial Blume ha publicado Activistas por la vida en una doble edición en Catalán y Castellano de 148 páginas, que recoge todos los testimonios de la exposición.

Guatemala es un país que depende del extractivismo —de la exportación de materias primas— y tiene una legislación nacional que favorece las inversiones privadas y deja sin protección legal a las comunidades campesinas, la naturaleza y los derechos individuales. En los últimos cuatro años, se han registrado 1.641 agresiones en contra de personas defensoras de los derechos humanos; un 61 % afectó a las defensoras del territorio.

Honduras, el tercer país más desigual del mundo, también cuenta con leyes hechas a medida para que las empresas transnacionales extractivistas puedan desarrollarse en el país. Desde 2009 se han aprobado 384 proyectos mineros, 48 proyectos de grandes presas hidroeléctricas y 123 de pequeñas, y el cultivo extensivo de palma africana ya ocupa más de 300.000 hectáreas. Los pueblos campesinos, indígenas y garífunas, con sus formas de vida ancestrales y sostenibles, viven bajo la amenaza de las empresas extranjeras. En 2017 se registraron 389 feminicidios y desde 2010 han muerto más de 120 activistas ambientales.

“Una de las cosas que más me ha sorprendido es la valentía con que los activistas, hombres y mujeres, luchan contra un mundo criminal repleto de sicarios que matan sin pensárselo dos veces”, explica Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959), periodista y fotoperiodista de conflictos y crisis humanitarias, galardonado con el Premio Nacional de Fotografía en 2009 y con más de una docena de libros publicados. Gervasio Sánchez ha trabajado cuatro meses sobre el terreno en Guatemala y Honduras, entre 2018 y 2019, para realizar esta exposición.

Entrepueblos es una asociación de solidaridad internacional independiente, feminista y con base social activista que nació en 1988 de los comités de solidaridad con América Latina. A través de la cooperación solidaria, la educación para la justicia global y la incidencia política, Entrepueblos coopera con los movimientos feministas y ecologistas y con las comunidades campesinas e indígenas en la lucha por los derechos humanos.

“Activistas por la vida” está organizada por Entrepueblos y el Port de Tarragona, y cuenta con el apoyo de la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament y del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

La asociación de solidaridad internacional Entrepueblos y Port de Tarragona inauguran la exposición “Activistas por la vida”, del fotoperiodista Gervasio Sánchez. La muestra, que documenta la situación de defensores y defensoras de la naturaleza y de los derechos sociales y humanos en Guatemala y Honduras, se podrá visitar en el Tinglado 2 del Moll de Costa del Port de Tarragona del 16 de septiembre de 2021 al 9 de enero de 2022.

“Activistas por la vida” explica la historia de 40 hombres y mujeres que luchan por su territorio y su naturaleza —por la riqueza de sus tierras y sus ríos— y por los derechos de las mujeres y las libertades ciudadanas. Esta defensa de los derechos humanos entra en conflicto con los intereses de inversores, empresas o grupos transnacionales que extraen con impunidad los recursos naturales y las materias primas de Honduras y Guatemala para venderlos en el mercado mundial.

Las leyes de Honduras y Guatemala favorecen los derechos de estas empresas, mientras que eliminan los derechos de sus ciudadanos. Esta situación, ligada a la persecución y a las constantes amenazas de muerte, al elevado índice de violencia y a la corrupción policial, política y jurídica de las regiones, hace que miles de familias se hayan ido de los territorios. No obstante, hay comunidades indígenas y campesinas que luchan frente a estos poderosos intereses y consiguen proteger sus tierras.

A través de fotografías, texto y videoentrevistas, “Activistas por la vida”, de Gervasio Sánchez, explica la vida de hombres y mujeres que aun estando amenazados de muerte luchan por sus derechos.

“La realidad que se cuenta en este proyecto fotográfico tiene que ver con la vida cotidiana de personas que pueden ser asesinadas en cualquier momento, personas perseguidas por la defensa de la integridad de sus aldeas, personas que luchan como defensores de la tierra, personas que luchan contra las grandes empresas extractivistas, personas que luchan por la naturaleza y la riqueza de los ríos, y periodistas que intentan denunciar lo que ocurre en Guatemala y Honduras”, explica Gervasio Sánchez.

Como novedad, la exposición acaba de estrenar www.activistasporlavida.org, una web que recoge todos los testigos -voz y foto- de la exposición de Gervasio Sánchez, aportando información extra del contexto con el objetivo de visibilizar la criminalización que sufren activistas en su territorio. Próximamente se incluirá una aula virtual con materiales pedagógicos para el alumnado de secundaria creados por Entrepueblos en colaboración con expertos en el campo de la docencia de la Universitat de Barcelona y Gustavo Castro, defensor mexicano ambientalista. El material didáctico será totalmente gratuito.

Además, la editorial Blume ha publicado Activistas por la vida, en una doble edición en castellano y catalán de 148 páginas, que recoge todos los testimonios de la exposición. El libro se puede comprar en todas las librerías y en la web de la editorial.

“Activistas por la vida” está organizada por Entrepueblos y el Port de Tarragona, con el apoyo de la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament. La exposición, que en 2020 se pudo ver en Arts Santa Mònica (Barcelona) y en 2021 en Vilafranca del Penedès, viajarà a Valencia en 2022.
1_ Aparicio Pérez (Coatepeque, Quezaltenango). “Sé que me quieren asesinar”
2_ Lorena Cabnal (Ciudad de Guatemala). “Fui desterrada de mi comunidad por denunciar la violencia sexual”

El contexto de Centroamérica

 

En lo que hoy son Guatemala y Honduras se asentaron los pueblos que dieron origen a la civilización maya, una de las más complejas y avanzadas de la antigüedad. Estos pueblos vieron truncado su devenir con la llegada de la colonización española. A partir de entonces se interrumpió el desarrollo endógeno y se impuso otro tipo de desarrollo orientado al servicio de las potencias coloniales.

El colonialismo tuvo como finalidad principal la apropiación de estas materias primas que la región ofrecía, y sigue ofreciendo, en abundancia.

El economista ecuatoriano Alberto Acosta llama a esto “la maldición de la abundancia”: las regiones más ricas en bienes naturales parecen condenadas a vivir en las sociedades más desiguales y violentas. Y hoy esta maldición tiene un diagnóstico: extractivismo.

La apropiación de los bienes en la actualidad se hace mediante “tratados de comercio e inversión”, entramados jurídicos que blindan los derechos de los inversores, las empresas o los grupos transnacionales por encima del resto de derechos implicados. El extractivismo requiere modelos políticos autoritarios y coercitivos y la eliminación de leyes que regulan la protección de la naturaleza, las libertades ciudadanas y la vida libre de violencia para las mujeres, o del control de la corrupción.

Esta situación lleva a miles de familias al éxodo: más de 3,5 millones han logrado sortear los muros de Estados Unidos y 800.000 han solicitado asilo en Europa. Pero también hay cientos de comunidades indígenas y campesinas que se plantan en sus territorios frente a poderosos intereses y consiguen en muchos casos protegerlos.

“Activistas por la vida”, articulada en torno a una exposición fotográfica, despliega una serie de formatos audiovisuales, comunicativos y didácticos para tender un puente de solidaridad con las personas defensoras y sus comunidades.

Guatemala, exportador de materias primas

 

Guatemala es una región destinada fundamentalmente a la exportación de materias primas bajo un modelo extractivista anclado en las raíces de una oligarquía colonial marcadamente racista y machista que ha considerado siempre el país como su propiedad. En los últimos años se han abierto aún más las venas de Guatemala a la inversión extranjera en los sectores extractivos para la exportación, sobre todo la minería, las hidroeléctricas y los monocultivos.

La cultura de la dependencia del extractivismo consiste precisamente en concebirlo como la única vía de desarrollo posible. Con este objetivo, en la última década se ha ido implementando un marco institucional adaptado aún más a atraer la inversión extranjera y beneficiar a los grupos oligárquicos nacionales.

Año tras año se multiplican las licencias de exploración y explotación minera. En agosto de 2018, según los últimos datos del Ministerio de Energía y Minas guatemalteco, existían 339 licencias vigentes de explotación y exploración y otras 491 en trámite. La expansión de los monocultivos no queda atrás. Guatemala es el cuarto país exportador de azúcar del mundo y el segundo productor de aceite de palma de Latinoamérica.

El fuerte desarrollo de esta legislación nacional en favor de las inversiones privadas contrasta con el casi inexistente marco legal de protección de los derechos individuales, de las comunidades campesinas y de los pueblos originarios, así como de la naturaleza. Las empresas transnacionales operan con impunidad (corrupción política, policial, jurídica…) mientras se registra una constante persecución y criminalización de cualquier entidad o población organizada que cuestione el modelo establecido o denuncie las vulneraciones de derechos en los territorios.

En los últimos cuatro años, la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala (UDEFEGUA) ha registrado un total de 1.641 agresiones en contra de las personas defensoras de los derechos humanos. Las personas más afectadas son las defensoras del territorio y los pueblos indígenas, en un 61 % de los casos; campesinas, en un 9 %, junto con las personas defensoras de la verdad y la justicia, las defensoras de los derechos de las mujeres, periodistas y acompañantes nacionales e internacionales. En el caso de las mujeres, además, se suma toda una serie de impactos añadidos que atentan contra sus derechos más fundamentales. En la misma línea, la comunidad LGTBIQ+ es también sujeto de ataque por este sistema.

HONDURAS, VIOLENCIA Y EXTRACTIVISMO Honduras es el tercer país más desigual del mundo, por detrás de Sudáfrica y Haití. Esta desigualdad se sustenta en un modelo económico neoliberal de matriz extractivista y en la privatización de bienes naturales y servicios públicos. Sus impulsores y principales beneficiarios son una alianza formada por la burocracia política de extrema derecha, la reducida élite oligárquica del país y las transnacionales —las más influyentes, de origen estadounidense—.

Esta alianza, que cuenta con el apoyo de las fuerzas armadas y policiales, ha sido poco a poco permeada por el crimen organizado. La corrupción institucional es el marco de fondo que alimenta todo un entramado de negocios ilícitos. Esta tendencia ha llevado a Honduras a la actual crisis de institucionalidad democrática.

Tras el golpe de estado de 2009, se aprobaron una serie de leyes a medida para que las transnacionales extractivistas puedan desarrollarse en el país. Se aprobaron 384 proyectos mineros, los cultivos extensivos de palma africana ocupan 300.000 hectáreas y consumen la misma cantidad de agua que 18 millones de personas, y se aprobaron 48 proyectos de grandes represas hidroeléctricas y 123 de pequeñas.

En estos territorios concesionados viven pueblos campesinos, indígenas y garífunas, con sus modos de vida, sus costumbres ancestrales y formas alternativas de vida sostenible, bajo la amenaza de la concesión de sus territorios a grandes empresas extranjeras. Por todo ello, 2 de los 9 millones de hondureños viven fuera del país, gran parte de los cuales huyeron de los efectos del cambio climático y del despojo territorial.
En este contexto no es de extrañar que Honduras tenga uno de los niveles más altos de violencia del mundo. En 2017 se registraron 389 feminicidios y desde 2010 han muerto más de 120 activistas ambientales según los informes de Global Witness: “Las víctimas eran personas corrientes que se opusieron a las represas, las minas, la tala o la agricultura en sus tierras y murieron asesinadas por fuerzas del Estado, guardias de seguridad o sicarios. Muchos otros han sido amenazados, atacados o encarcelados.” La ONG británica tituló su informe de 2017: “Honduras, el lugar más peligroso para defender el planeta”.

1_ César Augusto (Finca Las Palmeras, Suchitepéquez). “Necesitamos tierras y vamos a luchar por ellas“
2_ Teresa Reyes (Vallecito, Colón). “No nos da miedo la muerte, porque de algo hay que morir”

Sobre Gervasio Sánchez

Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959) es fotoperiodista de conflictos y crisis humanitarias. Galardonado con el Premio Nacional de Fotografía en 2009, ha publicado más de una docena de libros fotográficos y, como periodista, profesión que ejerce desde 1984, publica en el Heraldo de Aragón y colabora en la Cadena Ser y en la BBC. Desde 2001 dirige el Seminario de Fotografía y Periodismo de Albarracín.

Ha publicado los siguientes libros fotográficos: El cerco de Sarajevo (1994) y los publicados por la editorial Blume, Vidas minadas (1997, 2002 y 2007); Kosovo. Crónica de la deportación (1999); Niños de la guerra (2000); La caravana de la muerte. Las víctimas de Pinochet (2001); Latidos del tiempo (2004), con el escultor y artista plástico Ricardo Calero; Sierra Leona. Guerra, paz (2005); Sarajevo, 1992-2008 (2009); Desaparecidos (2011); Antología (2012); Mujeres. Afganistán (2014), con la periodista Mònica Bernabé, y Vida (2016). Algunas de sus exposiciones han sido comisariadas por Sandra Balsells y Gerardo Mosquera. También coordinó en 2001 con Manuel Leguineche el libro Los ojos de la guerra (70 corresponsales escriben sobre su profesión y recuerdan a Miguel Gil, muerto en Sierra Leona) y en 2004 publicó el libro literario Salvar a los niños soldados.

Ha recibido los premios de las asociaciones de prensa de Aragón, Almería y Córdoba y los premios Cirilo Rodríguez, Derechos Humanos, Ortega y Gasset, Rey de España, Julio Anguita Parrado, Jaime Brunet, Gernika por la Paz y la Reconciliación, José María Portell y José Antonio Labordeta, y en 2009 fue galardonado con el Premio Nacional de Fotografía.

Es enviado especial por la paz de la UNESCO desde 1998. En 2004, el Gobierno de Aragón le entregó la Medalla al Mérito Profesional y en 2011 el Gobierno de España le concedió la Gran Cruz de la Orden Civil de la Solidaridad Social. Es hijo adoptivo de Zaragoza y miembro de honor de la Asociación Fotográfica Cordobesa (AFOCO).

Sobre Entrepueblos

 

Entrepueblos es una asociación de solidaridad internacional independiente, feminista y con base social activista que nació en 1988 de los comités de solidaridad con América Latina. Su sede central está en Barcelona y cuenta con activistas por todo el territorio nacional.

A través de la cooperación solidaria, la educación emancipadora y la incidencia política, Entrepueblos promueve la transformación social junto a organizaciones y movimientos sociales alternativos de todo el mundo, generando alianzas y redes de apoyo mutuo para el pleno ejercicio de las soberanías sociales, los derechos humanos y los derechos de la naturaleza.

Su actividad se centra en la defensa de los movimientos feministas, en los temas ambientales y en la lucha por los derechos humanos. Participa en proyectos en Guatemala, Nicaragua, Honduras, México, Cuba, El Salvador, Ecuador y Perú. La asociación cuenta con un colaborador en cada uno de estos países. Más información en www.entrepueblos.org

 

Garífuna

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